Aquí le dejo con un cuentillo que escribí,
espero les guste, los dibujos también los hice yo.
espero les guste, los dibujos también los hice yo.
Cuatro hermanas que vivían solas en una estrella en otro universo. Algunas veces las hermanas mayores viajaban por otros mundos, dejando a la hermana menor sola por meses, quien las tenía que esperar. Cuando regresaban le contaban sus aventuras. Una vez se tardaron dos años comple
tos, en los cuales la pobre hermana menor los paso muy triste. Pero un buen día regresaron y como siempre le contaron lo que habían visto. Le contaron que esta vez habían sido muy suertudas por haber encontrado un nuevo mundo, del cual cada una vivió y experimento cosas diferentes y únicas. Una conoció el amor, otra consiguió una costosa joya, otra se trajo consigo muchos ropajes y la ultima consiguió muchos amigos, puesto que ellas estaban solas en su estrella donde vivían, y la otras estrellas del cosmos a donde viajaban estaban desolados, así que nunca conocían a nadie, más que única vez, en este particular mundo. Después de que le contaron todo esto, la hermana menor se sintió ofendida porque nunca la llevaban y en esta especial ocasión no regresaron por ella para que conociera este nuevo mundo que sonaba ser tan maravilloso. Le explicaron que lo que pasaba es que ellas primero tenían que investigar cada lugar al que llegaban y si es que era un sitio peligroso no la podían exponer. Pero le dieron la opción de que si quería ir que se transportara al dichoso planeta, pero de antemano debía saber que su mágica transportación la llevaría a la casa de una señora muy estricta y que si la hacía enojar, no solo la correría de su hogar, sino que la desprestigiaría ante el rey de ese lugar, haciendo que él, la encerrara en un calabozo.
Y si es que esto le pasara, sus hermanas no podrían rescatarla de ese lugar y nunca más se volverían a ver. La hermana menor se asombro de oírlas decir esto último y les pregunto: ¿y por qué no irían por mí? Y le respondieron: precisamente porque es un calabozo, nosotras no podríamos entrar nunca a ese lugar. La hermana menor ya molesta les volvió a preguntar: ¿o sea que ustedes me dejarían apropósito sola en ese lugar? ¿Cómo siempre lo hacen? Una hermana le respondió: Eres una egoísta Lucí, moriríamos todas juntas en ese lugar. -Lucí: entonces lo que quieren decir es que estarían dispuestas para dejarme morir -Shining: Pues tu quieres ir bajo tu propio riesgo y entiende de nada sirve que todas muramos juntas. -Estrellita: Exacto de que muera una sola de nosotras a que muramos todas, mejor que sea una nada más. -Lucero: Yo no quiero morir. -Shining: Ni yo. -Estrellita: Ni yo tampoco me falta mucho por vivir. La hermana menor se quedo pasmada y en silencio, no creía lo que sus hermanas le acababan de decir. Ella sintió que le estaban traicionando. Como no decía nada, Estrellita agrego: entiéndenos, no es que no te queramos, por eso te estamos previniendo y explicando cómo te debes de cuidar, si haces caso de lo que te digamos, no tiene por que pasarte nada malo. Además es tu decisión de ir, si o no, nosotras ya fuimos y por varias cuestiones no podemos regresar. Es tu turno de viajar, pero no afueras tienes que ir, te puedes quedar con nosotras ¿qué dices? Shining: si quédate, te extrañamos mucho todo este tiempo, te trajimos regalos de nuestro viaje. Esto enfureció a Lucí que les respondió: No es justo que me digan que no vaya, cuando ustedes acaban de regresar y siempre me dejan aquí sola, yo también quiero ir a ese mundo para conocerlo y tener amigos, vivir un amor, conseguir joyas y muchos ropajes al igual que ustedes hermanas. Estrellita que era la mayor y quien tenía la última palabra, resolvió: Bueno, pues ve nosotras no te detendremos. No solo hay cosas hermosas en ese mundo, también sufrimos y nos pasaron cosas que a ninguna de nosotras nos gusto, aun así, es cierto que es tu turno de viajar como dices, sólo te daré un último consejo: no nos paso cosas peores porque nos supimos cuidar y fuimos prudentes en nuestras acciones, pero si tu no lo eres y no te cuidas te perderás y no retornaras, recuerda hermana en el experimentar también existe un riesgo y a veces se paga caro. -Lucí: Esta bien, no tengo miedo, quiero ir ¿Cómo se llama el planeta? Dímelo para que me pueda transportar. -Estrellita: Es el planeta Tierra, pero aguarda, aun no eh terminado de decirte, tengo que darte algunas instrucciones de lo que vas hacer, escucha con mucha atención Lucí: cuando le pidas a nuestra madre estrella que te mande al planeta tierra, antes tienes que brincas muy alto con toda fe y solo así caerás en la casa de la señora que es muy estricta, en cuanto la veas, dile que has venido a trabajar con ella y que la quieres ayudar; ella te pondrá hacer distintas labores, hazlas todas de la mejor forma, no le contradigas y acata todas sus reglas, eso es lo que nosotras hicimos. Después llegaba el día en el que hacíamos lo que queríamos. Cuando sientas que ya no puedas más, que ya te cansaste o aburriste de estar en ese planeta, lo único que necesitas hacer para regresar a casa es: mirar fijamente a la estrella guardián de es el planeta que se llama sol y pedirle que te permita regresar con nosotras. Solo para te en donde peguen sus rayos de luz directamente a tu cuerpo y lo mires con claridad, después de suplicarle te retorne de dónde vienes debes de brincar hacia el sol, como tú sabes sin tener miedo en tu corazón y de toda fe, en ese memento caerás con nosotras tus hermanas que te estaremos esperando. -lucí: muy bien hermana estrellita así lo haré. -Estrellita: por ultimo tengo que prevenirte de algo, cuando quieras que el sol te regrese debes de pedírselo a la primera hora del día, esto es cuando recién salga del oriente, fíjate muy bien que sea justo en ese momento que salga el sol, pues si te equivocas y lo haces en otro momento no funcionara, y tendrás que esperarte un año exacto para volver a intentarlo. Bueno eh terminado de decirte, ahora ya estas verdaderamente lista para partir cuando quieras. -lucí: muy bien. -shining: regresa pronto. La joven princesa se dispuso a pedir su deseo y pronunció: Divina madre estrella mayor ayúdame, guíame y transpórtame al planeta Tierra de tu divina mano. Después dio un salto, brincando muy alto y el recinto en donde se encontraban desapareció tras una luz cegadora que la envolvía, esta luz desapareció en el momento justo en que sus pies tocaron el suelo. Después miro a su alrededor y se dio cuenta de que estaba en un lugar diferente que en su castillo con sus hermanas. Estaba en la sala de una mansión. De repente escucho pasos detrás de ella, se incorporo volteándose hacia la puerta de salida de la habitación y vio a una señora delgada, pálida y canosa que se encontraba con el seño fruncido; rápidamente la señora le pregunto ¿Quién eres y que haces en mi casa? Lucí no tuvo tiempo de contestar, mas sin embargo pensó que ella debía de ser la señora de la cual sus hermanas le habían contado y advertido que tenia mal carácter. Al ver la señora que Lucí se mantenía seria sin contestar le retobo: ¿bueno y entonces no piensas contestar? -Lucí: ah, este bueno, yo... mis hermanas vinieron y pensé que podía trabajar… -Señora: ¡ah!, tu eres el nuevo personal que me ayudara en el trabajo de la casa. Lucí paso aire y respondió: si, si madame eso mismo. Y Lucí se inclino en un gesto de reverencia: mucho gusto madame. -Señora: bien veo que tienes buenos modales y eso me gusta, me llamo Ágata pero tu dime madame ¿Cómo te llamas tu niña? Lucí: Lucí madame -Ágata: Bien, acompaña me para que te explique que tienes que hacer. Lucí la siguió hacia el corredor. Mientras caminaban las dos, la señora Ágata le continuaba dic
iendo: Me gusta que todo esté limpio y arreglado, así que esa será tu labor. En la disposición en que se encuentran todas las cosas es el orden en que deben de seguir, así que no quiero que dejes nada fuera de lugar, si tomas algo que necesites, lo usas, lo limpias y lo devuelves de donde lo tomaste ¿queda claro?, si señora le respondió atentamente Lucí. Ágata la observo muy seriamente y le dijo: muy bien, esta es la cocina, en ese mueble esta todo lo que necesitas para mantener limpia y ordenada esta casa; todo se encuentra en ese mueble por lo tanto no tendrás porque hurgar cosas en otras partes ¿está claro? Lucí asintió con la cabeza diciendo: si, si señora, madame. Ágata agrego: quiero que quede muy claro que la persona que revisa en cosas ajenas es porque algo quiere robar y no me gustan los ladrones, esa es la regla más importante de todas: si te encuentro hurgando te corro, además las llaves de todos los cuartos y de todas las cosas las tengo yo y únicamente las puedo usar yo; así que si vas a limpiar un cuarto me avisas para que yo te abra, pero bajo ningún motivo puedes tomar mis llaves para abrir ninguna puerta, incluso tu día libre no puedes abrir la puerta de salida con mis llaves hasta que yo me despierte y te abra. Y hablando de tu día de descanso solo tundras uno y lo podrás usar para salir de la casa si gustas, el día que no sea tu descanso queda prohibido poner un paso fuera de esta casa, incluso al jardín, de todas formas no tienes nada que hacer a fuera, tu puesto es aquí adentro. Además aquí trabajaras desde el amanecer hasta el anochecer y en esta casa no aras amigos, vienes a trabajar y eso aras ¿estás de acuerdo con todo lo que te digo? Lucí pensó que todas las ordenes que le decían, eran más que todas las indicaciones que le había dado su hermana mayor Estrella de lo que era ese lugar, del solo oírla se agotaba pero no tuvo más remedio que responder: si, si señora, estoy de acuerdo. -Ágata: Bien are un repaso de todo lo que te dije, tienes que mantener limpia y ordenada la casa, no puedes salir más que en el día de tu descanso, vienes a trabajar no a flojear y hacer amigos, no puedes hurgar, ni tomar mis llaves. ¿Sabes cocinar Lucí? -Lucí: si señora pero poco -Ágata: bien tendrás que aprender más porque te encargaras de la comida, yo te podre enseñarte algunas cuantas cosas y aprenderás el resto de los libros de cocina que tengo, ¿si sabes leer verdad? -Lucí: si leer si madame. -Ágata: muy bien leerás las recetas del libro. De solo oír todo lo que le decía la señora Lucí ya sentía fatiga, no estaba acostumbrada la noble princesa a ser tratada como sirvienta. Ágata continúo diciéndole: por ahora ya comí, así que quiero que limpies uno por uno todos los cubiertos de plata que tengo y le saques brillo. Lucí en el momento se puso a limpiar todos los cubiertos uno por uno, sacándoles brillo con un trapo, como eran más de mil se tardo 3 horas y termino agotada, pensó que por ser ya tarde y haber limpiado tantos cubiertos madame Ágata le dejaría descansar hasta mañana, pero para mala suerte de Lucí la puso a fregar la chimenea que tenia años sin ser limpiada, después como se lleno de hollín el suelo, cuando Lucí limpiaba la chimenea le indico que limpiara el suelo y de una buena vez el de los demás cuartos también. Ya pasaban más de la media noche y Lucí quien no estaba acostumbrada a trabajar, ni a desvelarse, apenas podía mantenerse de pie del cansancio, casi a gatas se acerco a madame Ágata para decirle: madame ya termine de limpiar el hollín, y de barrer y trapear los salones. Ágata le contesto: bueno ya es tarde, solo lava los pocos platos que ensucie en el día y por ahora seria todo, cuando acabes vete a dormir. En la mañana me llevas el desayuno a mi cama a las nueve y media que es cuando me despierto, así que tú te tendrás que levantas a las ocho para que te de tiempo de prepararlo, toma. Y Ágata extendió una mano donde ella tenía un reloj despertador. Como sus hermanas no le explicaron en que precisa hora salía el sol Lucí aprovechó para preguntárselo y Ágata extrañada por su pregunta le respondió que a las siete de la mañana. -Lucí: entonces a las siete de la mañana me despertare. -Ágata: no es necesario que sea tan temprano, no creo que te tardes tanto en el desayuno o en alistarte ¿oh si? Lucí no respondió nada, pues no sabía que decir solo bajo la cabeza, asintiendo que sí. Ágata: bueno como tú gustes, no importa a qué horas te levantes mientras que a las nueve y media me traigas mi desayuno. Enseguida de esto Lucí salió del cuarto de madame Ágata, el motivo por el que le había preguntado a qué hora salía el sol, era porque tenía planeado irse ese mismo día. Lucí no podía creer cuantas ordenes y trabajos habían aguantado sus hermanas mayores, pero ella no lo iba a soportar otro día más. Sus manos le dolían de tanto trabajo que había realizado y esto le basto para decidirse regresar con sus hermanas. Esa noche pese a lo agotada que estaba no durmió por estar pendiente del sol y de hecho, se dispuso a levantarse antes de que el despertador sonara a las siete. Se escurrió con mucho cuidado al cuarto de la señora Ágata mientras ella dormía y busco en los cajones de los muebles, las llaves de la casa que le había dicho antes no tomar, lo hiso con mucho cuidado de no hacer ruido y despertarla. Cuando encontró un llavero salió del cuarto con el m
ismo cuidado en que había entrado y se dirigió hacia la entrada de la mansión, probo varias llaves hasta que por fin dio con la que abría la puerta, sin pensarlo dos veces la abrió y salió de la casa. Lo primero que vio en el cielo fue una tenue luz y pensó que el sol de este planeta estaba moribundo porque apenas brillaba. Al salir de la propiedad, rodio el terreno y fue a dar a una plaza que estaba detrás de la mansión, dicha plaza se encontraba rodeada de otras casas grandes. Ella estaba nerviosa y buscaba un lugar en el cual pudiera observar de frente al la sol. Al verlo lo vio muy opaco, recordó lo que su hermana le había dicho de cómo invocarlo, se dispuso a llamarlo, mientras lo veía fijamente y grito: ¡Oh sol guardia de este planeta!, te suplico me lleves de regreso con mis hermanas y brinco muy alto, teniendo un poco de duda por ser el sol tan opaco. Una luz espectral la envolvió, no era muy fuerte como la primera luz que la rodeó cuando se traslado al planeta. Después pego un brinco muy alto, pero presentía en su interior que aquello no le iba a servir de nada y que no la llevaría con sus hermanas. Pero su mal presentimiento fue verdadero, pues la débil luz se disipo y ella volvió a caer en la misma plaza en la que se encontraba. Lucí volteo muy espantada hacia la casa de la madame Ágata y la vio parada en la ventana, observándola con cara de enfurecida, sus gritos al invocar al sol la habían despertado. Lucí se preocupo y trastrabillo, pensó en las palabras de advertencia de sus hermanas y en lo que Ágata le había prohibido que hiciera: no salir de la casa cuando no fuera su día de descanso, no entrar a habitaciones sin autorización, no hurgar, ni tomar sus llaves y todo lo había desobedecido Por supuesto era de pensar que Ágata de había dado cuenta de todo e esas alturas y no era de esperar que estuviera molesta y planeara su castigo, en sima de todo los intentos de Lucí regresar no habían funcionado. Había roto todas las reglas de Ágata y sus hermanas. No sabía Lucí que hacer, pensaba que lo próximo que le esperara era el calabozo, porque seguramente Ágata la echaría de su casa y la acusaría por ladrona al haber tomado sus llaves. La encarcelarían y quien sabe cuando volvería a ver al sol y lo más seguro es que nunca retornaría al lado de sus hermanas. ¡Qué terrible futuro me depara el destino!, pensó Lucí y le pidió a Dios que si le ayudaba esta vez y no la dejaba sola en su problema prestaría más atención a los consejos de sus hermanas y ya no sería terca en nada, le rogo por su vida y que no la dejara morir sola en ese planeta. Con todo esto que estaba pensando estaba a punto de llorar cuando fue interrumpida por un niño que se acercaba a ella y la miraba extrañado; señorita (le dijo el niño y jalo su vestido), señorita eh oído que le llama a la luna por el nombre del sol, pero esa es la luna que se está metiendo, y al otro lado allá se encuentra el sol. Le dijo esto al mismo tiempo que volteaba al lado contrario y le indicaba con el dedo el lugar del sol: -Niño: es muy temprano aun y en esta parte del mundo cuando es invierno como ahora, la luna se comienza a meter mientras aun es la mañana y ah salido el sol. Lucí volteo hacia donde el niño le apuntaba, había confundido la luna con el sol y por eso su conjuro no había funcionado. Sus hermanas se les había olvidado explicarle ese pequeño detalle del sol, o tal vez ellas mismas no sabían nada. Era obvio que aunque el brillo de la luna era muy hermoso no podría ser una estrella. Pero gracias al niño ahora estaba segura de que ese si era el sol y que su hechizo ahora si funcionaria. Así que se apresuro a ponerse bajo los rayos del sol, antes de que pasara la ultima hora del día y que Ágata fuera por ella, además todo el pueblo se encontraba ya despiertos y estaban muy confundidos con Lucí y por haber invocó a la luna por error, creían las personas que Lucí la noble princesa, era una bruja y en ese planeta no querían a las brujas, igual las encerraban en el calabozo, este era un motivo extra para que Lucí escapara cuanto antes. Tomo las fundas de su vestido, corrió
hacia el sol y con determinación le pidió al sol que la regresara con sus hermanas, pego un brinco sin dejar de observar al sol y la luz de este la envolvió con fuerza, como brazos los rayos del los la cargaban y pronto no pudo ver nada más que un fulgor amarillo y radiante. Un segundo después se esfumo esa luz y la dejo caer en su castillo, en medio de sus hermanas quienes se apresuraron corriendo a abrazarla, mientras la llenaban de besos y abrazos le decían lo feliz que todas estaban de que allá regresado y lo mucho que estaban preocupadas por ella. Desde entonces Lucí viaja con sus hermanas a todas las estrellas y planetas del universo, sus hermanas ya no la dejan sola en el castillo y Lucí no es terca y obedece sus consejos.
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